SELECTIVIDAD E INCERTEZAS. ¿Qué cambios hay este año?

por Josep Lluis Miquel, Director de CETUC.

Un año más, desde CETUC, empezamos el camino para la preparación a las pruebas de Selectividad del próximo curso. La pregunta que padres y alumnos se hacen cada año es la misma: ¿Qué cambios hay este año? Las programaciones van evolucionando y la Selectividad se adapta a esos cambios. Padres y alumnos pueden sentir inquietud y preocupación, porque de la selectividad se habla con frecuencia en los medios. Se habla de si desaparece, de cuando en una materia las calificaciones son bajas… Cuando un estudiante empieza la preparación para la prueba (ya sea como estudiante de bachillerato o en un curso de preparación) sabe que no solo deberá estar pendiente de asimilar los contenidos de las materias de examen, sino que también deberá tener el radar bien a punto para no perder detalle de lo que vaya apareciendo en los distintos medios.

Sin embargo, aquello que inquieta a alumnos y a familias no es el rosario de cambios coyunturales en las materias a examinar, sino aquellos cambios estructurales y organizativos. Vivimos en el curso 2016-2017 la desagradable experiencia de un cambio de “reglas de juego” en mitad del curso académico. Este curso, al menos, hemos sabido ya en septiembre que la materia de Historia de la Filosofía dejaba de estar en la fase común y aparecía solamente como materia de modalidad. Asimismo, se confirmaban y se determinaban las “quintas materias”, así como su doble valor, tanto en la fase común como en la de subida de nota. Del mismo modo, las nuevas ponderaciones, aparecidas también a principios de septiembre, han ayudado a poder determinar con mayor precisión la elección de materias a preparar. Debemos felicitarnos por el hecho de haber podido conocer estos cambios con una antelación suficiente, y esperamos que no se repita el carrusel de cambios y modificaciones de febrero y marzo de este mismo año.

Todos estos cambios, a cualquier escala que se produzcan, no podrán eliminar la esencia de la selectividad: ese valor casi iniciático que tiene para nuestros jóvenes, su primer contacto oficial con el mundo universitario, que combina los nervios, la sensación de masificación, la ilusión y hasta la impersonalidad, al ver que uno ya no es un “nombre” y ha pasado a ser un simple código de barras. La selectividad puede hasta cambiar el nombre y llamarse EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad), como pasa en el llamado “territorio MEC, y sufrir aquellas mutaciones que los tiempos y los vaivenes educativos, sociales o políticos requieran o exijan. Lo que no cambiará es ese cúmulo de sensaciones que su sola mención crea en el alumnado, y más cuando la fecha se acerca. Los adultos que pasamos por ella recordamos detalles con precisión quirúrgica: el aula en que nos examinamos, qué hicimos el día antes, qué sentimos al ver el primer examen, los nervios de los días anteriores a saber las notas… Y todo eso no ha cambiado. Así que, bienvenidos al curso de selectividad 2017-2018.

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